martes, 11 de enero de 2011

Globalizacion



1.- INTRODUCCIÓN


“Hace más de un siglo y medio, Marx provocó al mundo burgués con célebres palabras:”Un fantasma recorre Europa: el comunismo”. A fines del siglo XX otra frase estuvo en la boca de los líderes políticos, gerentes de empresa, trabajadores y científicos: la Globalización”[1]. La Globalización, sin lugar a dudas, se trata de un fenómeno que se erige como uno de los más importantes de la época contemporánea. Desde el punto de vista histórico surgen muchas interrogantes respecto de éste, como por ejemplo, su origen, sus principales características, las razones de su surgimiento.  Es considerada en la actualidad como parte de un fenómeno mayor que, según algunos, se remonta a la época en que Cristóbal Colón descubrió América, allá por el año 1492. En esos años se asoció a la voluntad expansiva de Europa que permitió la creación de numerosas colonias e imperios con los cuales se desarrolló un intenso intercambio comercial[2]. No cabe duda que estamos en presencia de un fenómeno originado en las culturas occidentales y que se expandió rápidamente en las últimas décadas de la Edad Contemporánea (segunda mitad del siglo XX), recibiendo un fuerte impulso por hechos históricos como la caída del comunismo y el fin de la Guerra Fría.[3]
Actualmente la Globalización aparece o se ve como un proceso que abarca distintos ámbitos. Es común escuchar el vocablo “globalización” en reuniones de políticos, televisión, radio, conferencias, el mundo académico  etc.-  Existe una gran “dispersión informativa respecto al tema” que ha provocado que el concepto adquiera un carácter ambiguo, que este artículo pretende colaborar a descifrar.
Si tuviera que definir globalización lo haría pensando justamente en términos globales, generalizados, como un fenómeno que se levanta con fuerza al no existir barreras entre los países y regiones del orbe. Es cómo ver y sentir, ayudado por el desarrollo de la ciencia y tecnología,  en tiempo real, lo que está sucediendo en otro lugar del planeta. Es ver en vivo y en directo el mundial de fútbol en Sudáfrica, el rescate de los mineros en el norte de Chile. Es conectarse a Internet y “chatear” con personas de distintos lugares del planeta. Es sentir, en un país determinado, los coletazos de decisiones económicas tomadas en otro lugar del mundo, situación representada por el dicho que reza: “cuando EEUU estornuda América Latina se resfría”.
Una definición más formal la describe como un proceso económico, tecnológico, social y cultural que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo que unifican sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que le dan un carácter global.[4] Lo que está claro y debe asumirse que se trata de un fenómeno inevitable que llegó para quedarse y que marca cada vez mayor presencia  en el mundo.

Riquelme y León señalan que este fenómeno se ha manifestado principalmente en el ámbito económico y financiero, reconociendo al dinero como el principal agente con libertad de movimiento prácticamente ilimitado entre las fronteras. En términos económicos la globalización permite la apertura de los mercados más allá de las fronteras propias de las naciones propiciando la generación de lazos comerciales y fortaleciendo el intercambio.[5] “Este fue el sentido de las políticas de liberalización económica y apertura comercial impulsada por la mayoría de los países en la década de los ochenta”[6], del cual Chile fue actor protagonista.
En rasgos generales, podría decirse que la globalización permite la integración de las distintas sociedades internacionales en un único mercado capitalista global. Y es por ello que es defendido por teorías económicas como el neoliberalismo y por entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
Sin embargo, como se mencionó anteriormente, este proceso no se limita tan sólo a cuestiones de carácter económico y comercial, sino también a aspectos políticos, culturales, sociales y tecnológicos que se caracterizan, por una creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países.

Como en todo orden de cosas y especialmente en procesos de gran alcance que involucran una gran cantidad de actores existen quienes apoyan y favorecen la globalización así como aquellos que ven en ésta la razón principal de la desigualdad social, el desempleo y la fuerte dependencia de los países económicamente más débiles respecto de los más ricos.
Entre los aspectos positivos de la globalización está en primer lugar el enorme poder de crecimiento y desarrollo, de bienestar y prosperidad que se puede alcanzar con la apertura de los mercados. También la liberalización de los movimientos de capital da lugar a flujos hacia muchos países en vías de desarrollo muy superiores y que en ningún caso se asemejan a la exigua ayuda económica organizada sobre bases político estatales. Según esta apreciación queda claro que lo que no ha conseguido la política sí lo ha hecho el mercado.
Dentro de las características negativas de un proceso de globalización, paralelo a las ventajas ofrecidas por este modelo, aparecen los riesgos y prejuicios los cuales se pueden clasificar en económicos, sociales y políticos y que presentan la particularidad de coexistir simultáneamente. Los económicos se refieren, básicamente, al poco equilibrio en la distribución de la enorme cantidad de flujo de capitales generada. A nivel global son numerosas las regiones que quedan al margen, tales como aquellas pertenecientes al mundo islámico de Oriente Medio y prácticamente todo el continente africano. Sin duda, que un punto importante que no se puede obviar es considerar la máxima rentabilidad como criterio último de mercado que garantice condiciones económicas y sociales óptimas para todos los países involucrados. En lo social, asociado a una deficiente política distributiva, surgen riesgos y perjuicios que pueden dañar la cohesión social. El efecto globalizador parece abrazar sólo a unos pocos mientras el grueso de la población sólo disfruta parcialmente de sus beneficios. Es necesario estar alertas, pues esta situación puede provocar un quiebre social y un consiguiente desmantelamiento de las reglas de mercado, el trabajo, ambiente, competencia y corrupción, sin las cuales el propio mercado terminaría por autodestruirse. Existe una tendencia natural a contraer los recursos destinados a protección social en ventaja de aquellos absorbidos por la desenfrenada carrera competitiva. En lo político surgen riesgos producto de la despolitización de un amplia área de decisión en beneficio del mercado, quedando el rol del Estado reducido en gran medida a actividades orientadas a actuar con éxito en la economía mundial. Se alza, de este modo, una paradoja, pues es esencial un Estado fuerte y bien administrado para la inversión de capital a escala internacional. Por consiguiente este capital internacional buscará y privilegiará los estados bien dirigidos, democráticos, no corruptos y de amplia estabilidad. En cuanto la situación cultural este complejo fenómeno también enfrenta un continuo debate. Si bien la interacción cultural es un fenómeno que va  de la mano con la historia de los pueblos, en nuestra época Contemporánea son numerosa las voces y organizaciones, a nivel global, que alzan la voz en contra de lo que denominan un atentado contra las culturas de sus países, culpando principalmente a los medios de comunicación masivos de irrumpir y violentar la cultura propia, especialmente de países occidentales y desarrollados como Estados Unidos. Se instala un debate con aquellos que aprueban el surgimiento de nuevas culturas integradas a favor de una nueva identidad que surge de la aceptación sin miedo de lo foráneo.
Se plantea la inquietud de darle una mirada a los efectos o las consecuencias de la globalización en nuestro país en las distintas áreas de interés.

2.- CHILE Y LA GLOBALIZACION
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Al igual que en el resto de los países existen en Chile quienes apoyan irrestrictamente el fenómeno de la globalización y  al mismo tiempo quienes la aceptan de modo indiferente. También están los detractores, que ven en la globalización un proceso que favorece a los intereses de las grandes economías del planeta, en manos de unos pocos países, en perjuicio de países en vías de desarrollo con mercados y economías pequeñas.


Dimensión económica


Nuestro país es considerado un ícono de globalización exitoso dentro del contexto de América Latina. Desde inicios de la década de los ochenta comenzó liderando los procesos de apertura comercial y  hasta la fecha  es ejemplo de estabilidad macroeconómica y de desarrollo económico.
Según Vittorio Corbo[7] la globalización tiene implicancias económicas y no económicas que se traducen en un juego de suma positiva para los países (todos ganan) y reconoce al interior de éstos diferencias distributivas necesarias de atender. Este mismo señor destaca las evidentes cifras favorables para  nuestro país en índices como crecimiento económico, disminución de la tasa de pobreza y de mortalidad infantil que llevaron a Chile  a ser durante la década de los noventa una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo y una de las más competitivas acercándose, en la actualidad, a economías de países desarrollados como la de España, Portugal y Grecia.

 Lamentablemente este positivo aspecto no debe ser suficiente para abrazar este proceso a ciegas. Sin desconocer los innumerables beneficios y progresos que trae consigo la globalización ha quedado demostrado en el mundo, y Chile no ha sido la excepción, que la expansión mundial del neoliberalismo económico ha traído consigo desiguales niveles de desarrollo. Existen regiones del mundo que no han conseguido salir de su situación de pobreza y al interior de los países también se presenta el mismo problema, es decir, que sólo algunos sectores de la industria ven con buenos ojos la entrada de capitales. Ejemplo contemporáneo de lo anterior es el sector exportador nacional que debido al continuo ingreso de dólares a la economía ha vista caer el tipo de cambio bruscamente provocando un efecto negativo que obliga a las autoridades a estar atentos y a tomar medidas tendientes a atenuar este efecto.  Quizás el ejemplo dado no es el mejor considerando que este sector, por años ha gozado de buena salud, generando ingentes ingresos para el país. Existen eso sí, quienes realmente se han visto afectados por este proceso. Un ejemplo de ello son las Pymes locales que, tan manoseadamente se ha dicho son la fuente de empleo privado más importante del país. Parece imposible que pequeños empresarios compitan con empresas multinacionales que llegan con productos a menores precios. Nuevamente el Estado está llamado a jugar un rol importante, permitiendo o facilitando el acceso al crédito y posibilitando el ingreso de este sector al mercado externo.
La globalización existe, trae consigo desarrollo, pero hay que preocuparse de que se beneficie de ello la mayor cantidad de población.


Dimensión Social y Cultural.

Obviamente Chile, y el resto de Latinoamérica no ha quedado exento de los alcances de la globalización y sus efectos. También existe una suerte de tensión en nuestra sociedad, entre quienes se abren y permiten una realidad global y quienes “respiran” aires nacionalistas en defensa de una identidad y cultura propia.
Producto del notable crecimiento económico se produjo una transformación del sujeto social. El país y sus habitantes tomaron conciencia que alcanzar el desarrollo era una cuestión posible de conseguir. Chile era visto en la región como un país exitoso. La globalización introdujo una serie de prácticas en los hábitos y costumbres de los connacionales. Producto del aumento de los ingresos y del acceso al crédito, las personas, cada vez más, aspiran a mejorar sus condiciones de vida material. Junto con este acceso a una mejor calidad de vida aparecen algunos problemas asociados a las personas que constituyen esta sociedad moderna, como es el individuo consumista e individualista. Moulian[8] señala que la cultura del país está invadida por el consumo. Identifica claramente este comportamiento como la pérdida de distinción entre imagen y ser.  Destaca la confusión que se produce entre los objetos que adquiere el consumista con los atributos de su propio Yo y como construye la imagen de sí mismo, su relación con la sociedad o su conciencia social en base a una exterioridad dada por las cosas que consume. “Soy el auto que tengo, soy el colegio en que los niños estudian”, grafica. Aparte de la realidad del consumo, en la sociedad chilena también se produce un  aumento de la  brecha entre los distintos sectores producto del efecto globalizador. Surge una elite económica y social que se ve muy favorecida por el crecimiento económico, mientras populosos sectores sociales observan este fenómeno con cierto grado de conformismo sin tener reales posibilidades de beneficiarse de su paso. Esta es una realidad que no debemos desconocer, en la cual el Estado debe jugar un rol principal de manera de generar las condiciones necesarias para que amplios sectores de la ciudadanía aspiren a una mejor calidad de vida. Sin embargo, a pesar de  esta desigualdad al interior de la sociedad chilena y de la distancia que nos separa de la realidad de los países más desarrollados, no podemos desconocer el gran avance logrado. Es así como informes elaborados por Naciones Unidas nos posiciona como líderes en América Latina, utilizando para esta categorización el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que no sólo considera crecimiento económico sino que también otros factores tales como alfabetización, esperanza de vida al nacer, índice de esperanza de vida, nivel de escolaridad entre otros.
Es importante no quedarse  con una visión negativista de los efectos de la globalización. El “rasgar vestiduras” y hacer un llamado a adoptar “políticas adecuadas para valorizar y reforzar las culturas locales y las especificidades culturales nacionales…. y luchar contra la homogenización cultural dominante”[9] no tiene sentido. Quienes pregonan en el campo valórico y cultural una estandarización de la tradiciones deben tener la capacidad de reconocer que dentro de las diferencias existen patrones básicos que permiten la vinculación y la creación de lazos de confianza que permitirán un beneficio en común, un beneficio para todos. Deben entender que no se trata de arrasar con nadie y que el camino a seguir va por la creación de normas tendientes a respetarse unos a otros. De este modo, sobre esta base de confianza y respeto mutuo el desarrollo llegará a todos sin dañar las individualidades y particularidades de cada cual, especialmente de las naciones más débiles.

3.- CONCLUSIONES


Hablar de globalización en Chile y el resto del mundo genera debate. Está claro que están las posiciones a favor, en contra y aquellas indiferentes. Queda la sensación de que la globalización y sus efectos son procesos arrolladores que se mueven en forma autónoma. Quizás se pueden atenuar sus repercusiones negativas, pero luchar contra ella lo veo como un combate desigual, en que este proceso terminará por imponerse. Se plantea la interrogante de acogerla o rechazarla. Hay que considerar los incontables beneficios de la globalización. Chile, sin duda, ha sido beneficiado con ésta. Todos los índices muestran cifras alentadoras. En las últimas décadas el crecimiento económico ha sido sostenido y creciente. El IDH coloca al país como líder en la región. Todo parece indicar que debemos estará contentos con este fenómeno globalizador y, al menos bajo el prisma económico nos conviene. Creo que debemos aceptarlo, pero sin dejar de considerar que surgen desafíos que enfrentar. Existe en nuestro país una gran desigualdad social y económica que es necesario atender. Parece que la solución es sabida por todos, pero se aprecian errores en su implementación. Para nadie es un misterio, y así lo demuestran los estudios, que se debe apuntar a  la educación y mejoramiento de su capital humano, el cual constituye la principal riqueza nacional. La educación chilena no se encuentra aún capacitada para satisfacer y garantizar el desarrollo y crecimiento del país, debido a la escasa relación existente entre el mundo de las empresas y las organizaciones que imparten el conocimiento. Chile debe reconocer en su capital humano el futuro del país y debe apostar que invirtiendo en él  se asegurará el crecimiento económico y la creación de oportunidades de progreso para todo el país.
Ahora, del punto de vista cultural, creo debemos aceptar la realidad tal cual es. El fenómeno de la globalización provocó  fuertes cambios. Nos mostró el surgimiento de un nuevo sujeto social. Aquel que con esfuerzo y perseverancia es capaz de conseguir lo que desea y aspira sin sentir ese deseo de pedir al Estado que le brinde soluciones que ahora dependen de él y que están a su alcance. Un sujeto autovalente, capaz de demostrar las capacidades propias del ser humano de superar las barreras que le plantea la vida. Nos mostró una sociedad desigual, pero que con capacitación y educación debiera tender a  equilibrase. Creo y apoyo la globalización, más aún considerando, que permite el asentamiento de bases de confianza y respeto por las culturas menos desarrolladas, que a su vez se pueden ver enormemente beneficiadas por este proceso de globalización.




Bibliografia.

1.-Bodemer, Klaus. La globalización. Un concepto y sus problemas. 1998
2 .-Brunner, José Joaquín. Elacqua, Gregory. Informe Capital humano en Chile. Universidad Adolfo        Ibáñez. 2003    
3.-Chonchol, Jacques. ¿Hacia dónde nos lleva la globalización? Reflexiones para Chile. Santiago.LOM. 1999
4.-Corbo.Vittorio. Presentación: Chile en un mundo globalizado.
5.-Fundación Chile. Corriente de opinión n°24. Algunos antecedentes sobre la globalización cultural. Santiago. 2000
6.- Garretón, Manuel Antonio. Cambios sociales, actores y acción colectiva en América Latina. Santiago. Naciones Unidas. 2001
7.-Moulian, Tomás. Chile actual. Anatomía de un mito. Santiago.LOM.2002
8.-Riquelme, Alfredo. León Michelle. La globalización. Historia y actualidad. Santiago. Editorial e imprenta Maval.2003
9.-http://definicion.de/globalizacion/
11.-http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n

[1] Bodemer, Klaus. La globalización. Un concepto y sus problemas. 1998
[2] http://definicion.de/globalizacion/
[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n
[5] Riquelme, Alfredo. León Michelle. La globalización. Historia y actualidad. Santiago. Editorial e imprenta Maval2003
[6] Fundación Chile. Corriente de opinión n°24. Algunos antecedentes sobre la globalización cultural. Santiago. 2000
[7] Corbo.Vittorio. Presentación: Chile en un mundo globalizado.
[8] Moulian, Tomás. Chile actual. Anatomía de un mito. Santiago.LOM.2002
[9] Chonchol, Jacques.¿ Hacia dónde nos lleva la globalización? Reflexiones para Chile. Santiago.LOM. 1999

lunes, 25 de octubre de 2010

La Reforma Agraria en Chile

Periodo 1962-1973
INTRODUCCIÓN

A mediados del siglo XX, la agricultura chilena al igual que en el resto de Latinoamérica era ineficiente y desperdiciadora de recursos y de mano de obra. La tenencia de la tierra estaba en manos de unos pocos, y éstas eran sumamente improductivas. El contraste con lo que pasaba en el mundo desarrollado es sorprendente, mientras que en América latina aumentaba un 24% la superficie agrícola, los rendimientos sólo aumentaban un 7% (década del ’50). En Europa esos aumentos fueron 3 y 4% respectivamente.
Esta realidad afectaba no sólo a la economía del país, que debía importar alimentos por la incapacidad de autoabastecerse, sino que además mantenía a la clase campesina de Chile sumida en la más profunda pobreza y marginalidad.
La Reforma Agraria en Chile, se transforma en uno de los procesos de cambios estructurales más importantes del siglo XX, trayendo consigo cambios sociales, económicos y culturales en la sociedad chilena.
El presente trabajo investigativo, pretende revisar y resumir los hitos más importantes vividos en este proceso, considerando el período comprendido entre 1962 y 1973, asociando  los cambios vividos por la sociedad chilena.

DESARROLLO

Definición:

La Reforma Agraria ha sido definida a través de los años según diferentes autores, notándose una evolución del concepto.
 Es así como en 1953, Jacoby, citado por ESCOLATINA[1] afirma que:
“…La reforma Agraria cubre toda la acción organizada diseñada para impulsar los sistemas existentes de tenencia de tierra, impulsando: una legislación de tenencia, consolidando las fragmentadas, reformando la tenencia y quebrando las largas permanencias de un solo dueño (redistribución de la tierra). Todos los efectos de reformas de tierra, de cualquier manera, sólo pueden ser obtenidos si son acompañados por impulsos y sus partes relacionadas estrechamente con los sistemas económicos y sociales, tales como facilidades crediticias, comercialización, tributación y educación”.
En el año 1959, Antonio Nuñez Jiménez, presidente del Instituto de Reforma Agraria de Cuba, citado por ESCOLATINA[2] , opinaba que:
“…hay dos puntos esenciales en una reforma agraria y son: las expropiaciones de todos los latifundios y el reparto gratuito de la tierra entre los campesinos. Junto a esas dos medidas básicas, el Estado debe promover el proceso real de la agricultura, brindándole una amplia ayuda al campesino: entrega de semillas, aperos de labranza, créditos baratos, cooperación estatal para la construcción de viviendas higiénicas, abastecimiento de agua para el consumo y para riego, construcción de frigoríficos y muy especialmente vías de comunicación”.
Esta visión, era mucho más integral respecto a la reforma y el protagonismo que debía tener el Estado en su realización, ya que no sólo sería una redistribución de la tierra, sino que debe incluir apoyo al agricultor para que una vez entregada la tierra, éste la pueda explotar adecuadamente, de una manera eficiente y con un mejor estándar de vida, asociado a una entrega gratuita de la propiedad. En este sentido, es discutible si es la mejor forma de entregar la tierra, puesto que de no mediar cierto esfuerzo por parte de los beneficiados, no tendría el mismo aprecio por lo obtenido.
En Chile, en el año 1960, Mendieta y Nuñez Jimenez, citados por Escolatina[3] establecieron que:
“…la reforma agraria parte necesariamente de la distribución de la propiedad territorial. La misma palabra reforma está indicando un cambio en los modos o patrones existentes, en un país determinado, de la distribución de la tierra. Si no hay cambio fundamental en esos modos o patrones no puede hablarse propiamente de Reforma Agraria”….luego agregan “la reforma agraria comprende cuatro fases: a) redistribución de la propiedad territorial; b)crédito para la explotación adecuada de la tierra que ha sido objeto de redistribución; c) asistencia técnica a los nuevos propietarios para la mayor explotación de la extensión territorial que haya recibido como consecuencia de la primera fase de la reforma y d) asistencia social con el fin de que alcance más altos niveles materiales y morales de la vida”.
Según se observa, la definición de Reforma Agraria fue complementándose, y los alcances que ésta debía tener varió de acuerdo a la visión de sus autores, manteniendo un común denominador: redistribuir la tierra y apoyar el proceso productivo de sus nuevos propietarios.

Contexto Histórico:

En la primera mitad del siglo XX, en la mayoría de los países de América Latina predominó en las zonas rurales el sistema latifundista con sus medianeros, aparceros o arrendatarios; al margen de los latifundios se encontraban los minifundios familiares.
La población rural en muchos de los países de Latinoamérica llegaba a constituir más del 50% de la población total. Era característico de estas zonas que los trabajadores agrícolas vivieran aislados, con altas tasas de analfabetismo, carentes de servicios básicos (energía eléctrica, agua potable, alcantarillado), sus viviendas  eran rústicas, característicos de una población sumida en la pobreza.
En algunos de estos países, empresas transnacionales que explotaban minerales e hidrocarburos, no sólo introdujeron nuevas prácticas administrativas sino que además influyeron en la creación o fortalecimiento de los movimientos sindicales, incluidos los sindicatos agrarios, y en la formación de las bases de los partidos políticos modernos.
Ya en el año 1910, en México, se encausaron las primeras reclamaciones agrícolas, dando inicio a una reforma agraria que fue ratificada por la constitución de 1917, sentando el precedente para las reformas que se realizarían más tarde en el resto de América Latina.
Es en este contexto, como organizaciones dependientes de las Naciones Unidas influyeron en la formación de un pensamiento favorable al cambio en el agro de América Latina y el Caribe. En la década del ’50, tanto la Asamblea General y la Secretaría General de las Naciones Unidas, como en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y otras organizaciones como la FAO y la OIT, se desarrolló un marco analítico que concluyó en la idea de la Reforma Agraria. En 1961, en la Carta del Este, se postula la Reforma Agraria como condición esencial para el desarrollo económico y social de los pueblos latinoamericanos.
Chile, no era la excepción a esta realidad, tal como se relata en el libro “Reforma Agraria Chilena”[4]:
“…Ya en 1958 se afirmaba que más de la mitad de las viviendas campesinas debían ser reemplazadas. Con posterioridad hubo terremotos que agravaron la situación. La insalubridad, la miseria, el analfabetismo y el cierre de todo horizonte de progreso, impulsó el traslado masivo del campesino a las ciudades generando una marginalidad agobiante. Todo el país fue testigo de esta situación”. Luego continúa: “El campesino no tenía voz, ni estaba presente en la vida nacional. Tampoco interesaba que la tuviera a quienes lucraban con su aletargamiento. Cientos de miles de hombres y mujeres atrapados por la miseria económica y cultural”.
Conjuntamente con esta realidad, en Chile se presenta el desarrollo de los medios de comunicación, aumentan los afuerinos v/s los inquilinos, desarrollo de ideas de reforma agraria propios del pensamiento estructuralista de los años ’60, sumado a la influencia de la Revolución Cubana (1959) y de la Alianza para el Progreso (1961), factores que gatillaron una mayor politización del campesinado.
En 1955, de 345.000 familias residentes en el sector rural, el 50% no era propietario de tierra alguna, y del resto 10.000 grandes propiedades sobre 151.000 concentraban el 80% de la tierra, con baja productividad, muchas veces adquiridos por quienes sólo les interesaba especular con su valor y/o para evitar pagar impuestos, ya que en aquéllos años las propiedades agrícolas estaban exentas de éstos.
La situación afectaba la economía del país, según se expone en el folleto “Chile avanza, Reforma Agraria”[5] : “Nuestra producción agrícola no crece al ritmo con que está aumentando la población del país. Por eso, como nuestra agricultura no alcanza a producir lo suficiente para abastecernos, hemos tenido que traer desde otros países mayores cantidades de alimentos”. Luego continúa “…De los 11 millones de hectáreas posibles de ser cultivadas, solamente estamos cultivando dos millones”. Esto atribuyendo a la mala distribución de la tierra y a su consecuente baja improductividad.

Establecimiento de la Reforma Agraria en Chile:

A comienzos de la década de los ’60, en consideración a lo anteriormente expuesto, la presión por una Reforma Agraria fue cada vez mayor, contando con el respaldo de la Iglesia Católica que repartió sus propias tierras entre los campesinos y con el apoyo de Estados Unidos a través de la “Alianza para el Progreso”, organismo creado por John Kennedy con el afán de detener el comunismo en la región, ofreciendo ayuda económica a los gobiernos que realicen profundos cambios en la tenencia de la tierra.
En aquél entonces gobernaba Jorge Alessandri Rodriguez, quien ante las presiones sociales, debió promulgar la primera ley de Reforma Agraria N° 15.020, popularmente conocida como “La ley del macetero”, por su poco alcance. Entre 1963 y 1964 se establecieron 781 parcelas familiares y 285 huertos; se compraron 50.000 hectáreas, lo que representaba menos del 1% de las tierras útiles del país. Además dio origen a la Corporación de Reforma Agraria (CORA) destinada a acelerar la división de las grandes propiedades y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) para atender al campesino pequeño productor. No obstante lo anterior, no se generaron mayores cambios espaciales en el sector rural.
Con la llegada de Eduardo Frei Montalva al gobierno, en 1964, la Reforma Agraria tuvo un nuevo impulso, bajo el lema de “la tierra para el que trabaja”, el programa reformista buscó la modernización del mundo agrario mediante la redistribución de la tierra y la sindicalización campesina. Tenía contemplado beneficiar a más de 100.000 campesinos que se transformarían en propietarios y con ello el desarrollo rural a favor del conjunto del agro. Así por ejemplo, Rafael Moreno, quien estuvo a cargo de la planificación y desarrollo de la reforma agraria, afirmaba que ésta traería un aumento de la producción y una profunda transformación social y cultural que haría más justa y digna la existencia del campesinado chileno. Para ello, fue promulgada la nueva Ley de Reforma Agraria N°16.640 y la Ley N° 16.625, que permitió la sindicalización campesina.
Si bien es cierto que la Ley N°16.640 contemplaba varios aspectos, tal como lo señala María Eliana Henríquez[6]: "…como educación especializada del campesino, asesoría técnica, créditos apropiados, sistema previsional y otras, la redistribución de las tierras pasó a ser el punto más importante de ella. La redistribución de tierras comprendía teóricamente tres etapas: la expropiación de tierras de acuerdo a las causales señaladas en las leyes respectivas; la entrega de tierras a los postulantes que cumplían con los requisitos, bajo la forma de asentamiento, un tipo de explotación comunitaria de carácter transitorio y que tenía por finalidad  preparar a los campesinos para una explotación eficiente de la tierra, para lo cual contaba con la asesoría de los organismos gubernamentales; y la asignación definitiva de los predios a los campesinos convenientemente capacitados”.
Además esta Ley consideraba que: Se limita la posibilidad de acumular tierras a un máximo de 80 hectáreas de riego básico o su equivalente por familia directa (marido y mujer); Son expropiables todas las tierras de las corporaciones o sociedades, todas las tierras cualquiera sea su tamaño por mala explotación; las tierras de regadío efectuadas por el Estado.
Las tierras expropiadas y las inversiones fijas se pagan al valor fiscal con una cuota del 1 al 10% al contado. El resto en bonos de la Reforma Agraria de 25 a 30 años.
La mecánica operativa de la Reforma Agraria comenzaba con el estudio de expropiación,  de acuerdo a los estudios técnicos de la CORA, se asignaba un puntaje al predio en cuestión. De acuerdo a ese estudio se determinaban las causales de expropiación, la que finalmente se resolvía en el consejo de CORA. Luego de ello, los predios expropiados eran entregados a los campesinos quienes se organizaban en los denominados asentamientos.
Las normas que incluían la Ley N°16.640, hicieron más expedito el proceso expropiatorio y facilitaron el pago por las tierras expropiadas.

Entre los problemas que se generaron en este proceso, se encuentran: Lentitud en la toma de posición de las tierras expropiadas; oposición por parte de algunos campesinos a dejar la reserva del patrón; concentración de capital fijo y mejores tierras en la reserva; salarios demasiado igualitarios, en desmedro de aquéllos trabajadores más productivos; tendencia a no pagar los créditos.
Ya en 1970, el número de predios expropiados era de 1.408 y el número de familias beneficiadas alcanzaba 36.363, muy por debajo de las 100.000 familias comprometidas por Eduardo Frei. Gran parte de esta diferencia está dada por un error técnico en el cálculo de la cantidad de familias que tendrían cabida en el área reformada, la cual era mayor a las que realmente era posible asentar. Estos factores originaron una pugna interna en la Democracia Cristiana (partido gobernante) entre los que querían avanzar más rápido y aquellos que querían evitar un enfrentamiento con los agricultores terratenientes.
Con todo ello, se aceleró el proceso de expropiaciones y los enfrentamientos se hicieron cada vez más violentos.
En 1970, llega al poder Salvador Allende, el proceso de la reforma agraria se aceleró aún más. Al respecto Jacques Chonchol[7] se refiere así de la Reforma llevada en el gobierno en el que él fue Ministro de Agricultura: “…Su programa (el de Allende) contemplaba acelerar el proceso de Reforma Agraria; las tierras expropiadas debían organizarse en cooperativas y en casos calificados mantenerse como empresas estatales. Se creaba los Consejos  Campesinos para dar más participación al campesinado”, luego continúa: “En torno a seis aspectos se pueden sintetizar los resultados de la acción del Gobierno de Allende:

      I.    Expropiación: Durante los 34 meses que duró el gobierno se expropiaron 4.490 predios. Al término de su gobierno el gran latifundio había prácticamente desaparecido en Chile.
     II.    Reorganización económica y social del sector reformado: Aquí la tarea fue más difícil. Se trató de reemplazar a los asentamientos por los CERAS. Pero su implantación se hizo difícil por la falta de estructuras legales apropiadas. Conflictos entre asentamientos y CERAS (Centros de Reforma Agraria).
    III.    Asignación de la tierra: Se comenzó por los más antiguos, pero se avanzó poco por la prioridad a las expropiaciones y por ciertos conflictos internos de la UP.
    IV.    Producción y consumo: El segundo crecía más rápidamente que la primera. En el año 1971 la relación fue de 12% a 6%. Después la producción aumentó muy poco y el consumo se disparó por las especulaciones y el aumento del nivel de ingreso. Las importaciones no bastaban para compensar. En 1972 la huelga de los camioneros afectó seriamente las siembras de primavera y las de invierno estaban atrasadas por mal tiempo. Todo ello agudizó el proceso inflacionario y favoreció el golpe militar de 1973.
     V.    Participación del  campesinado en los Consejos Campesinos”.

Si bien es cierto que se aceleró aún más el proceso expropiatorio, eran crecientes las confrontaciones entre los terratenientes que se oponían al proceso y los campesinos que presionaban por la aceleración de las expropiaciones de tierras. Aumentaron “las tomas”, ocupaciones de terrenos por parte de campesinos organizados, muchas veces sindicalizados, esta toma frecuentemente se realizaban en forma violenta. Esto, sumado al mal manejo económico gubernamental, con una inflación superior al 1000%, hizo que la situación se fuese insostenible. El 11 de Septiembre de 1973, con el Golpe militar, se paralizó la consolidación de la Reforma Agraria en Chile.

CONCLUSIONES

Al considerar el contexto en el que se desarrolló la Reforma Agraria en Chile, y la situación particular por la que pasaba el país, justificaba plenamente la necesidad de hacer las transformaciones que apuntaran a mejorar la calidad de vida de los chilenos que trabajaban el agro.
La alternativa adoptada, fue a través de la Reforma Agraria, que sin estar exenta de dificultades, propias de un proceso sumamente complejo y doloroso para muchos, logró parte de los objetivos planteados, logrando uno de las transformaciones productivas y sociales más profundas del siglo en Chile.
En términos generales, entre los factores que le restaron pulcritud a este proceso fueron el descalce que existió entre la capacitación que requería la gente y el acceso que ellos tenían a la propiedad de la tierra, el proceso de selección de los beneficiarios para la entrega de tierras consideraba que tenían derecho todos los que al menos estuviesen trabajando en el predio y priorizando a quienes llevasen más tiempo en esta condición, lo cual no consideraba que personas eran más calificadas para mejorar la producción de la tierra. Por otro lado, la falta de cultura asociativa por parte del campesinado chileno, el cual se fue politizando y extremando su actuar con el correr del tiempo, llegando a la violencia y la ingobernabilidad.
Los cambios generados a partir de la Reforma Agraria, no sólo permitió un aumento en la productividad del país, sino que además posibilitó al campesinado terminar con su condición de inquilinos, dando la oportunidad de lograr mejores condiciones de vida que sin los cambios estructurales sucedidos, no hubiese sido posible acceder. Los cambios sociales y culturales de este período, fueron tremendamente decidores de un despertar de la clase obrera campesina, convirtiéndose en un actor fundamental del desarrollo de la sociedad chilena.





BIBLIOGRAFÍA

Chonchol, Jacques.Consulta de expertos en Reforma Agraria en América Latina.Oficina Regional de la FAO para América Latina 2006. Santiago de Chile. Pp 5,6,7.

Corporación de Reforma Agraria (CORA), Reforma Agraria Chilena 1965-1970. Santiago de Chile. P 19.

Escuela de Estudios Económicos para Graduados (ESCOLATINA), Some definitios and explanatis of Land Reform. In: Seminario sobre reforma agraria y desarrollo económico, 1961. Santiago. p6.

Gobierno de Chile, Chile Avanza Reforma Agraria, 1966. Santiago de Chile.
p 5.

Henríquez, María Eliana. Reforma Agraria en Chile. Revista de Geografía Norte Grande N°14. Universidad Católica de Chile.1987. Santiago de Chile. p 63.


[1] Escuela de Estudios Económicos para Graduados (ESCOLATINA), Some definitios and explanatis of Land Reform. In: Seminario sobre reforma agraria y desarrollo económico, 1961. Santiago. 6 pp.
[2] Ibid  p4.
[3] Ibid. p 5.
[4] Corporación de Reforma Agraria (CORA), Reforma Agraria Chilena 1965-1970. Santiago de Chile. P 19.
[5] Gobierno de Chile, Chile Avanza Reforma Agraria, 1966. Santiago de Chile. P 5.
[6] Henríquez, María Eliana. Reforma Agraria en Chile. Revista de Geografía Norte Grande N°14. Universidad Católica de Chile.1987. Santiago de Chile. P 63.
[7] Chonchol, Jacques.Consulta de expertos en Reforma Agraria en América Latina.Oficina Regional de la FAO para América Latina 2006. Santiago de Chile. Pp 5,6,7.

AFP : Administradoras...?

Ayer mientras me tomaba un café, escuchaba a dos señoras de la mesa de al lado que se lamentaban de haberse cambiado del sistema público de pensiones, ya que ahora que les tocaba jubilarse intuían que su ingreso mensual bajaría drásticamente, con todo lo que esto implica. Dado lo anterior me anime a escribir estas líneas.

Como es de conocimiento general, quien se jubila a través del Sistema Público de pensiones (Ex - INP) obtiene una pensión significativamente mayor en comparación con quien se jubila con el sistema actual (AFP), a cual en la mayoría de los casos se cambio “forzosamente” el año 1981.
Sin duda que esta diferencia es relevante, ya que si comparamos las pensiones de un jubilado del sistema antiguo, con uno del sistema nuevo, nos encontramos con un impactante hallazgo. Para poder realizar las comparaciones se utiliza en el análisis el total de pensiones entregadas dividido por el total de trabajadores que se han jubilado en cada sistema, lo que permite hacer un análisis de grandes promedios. (Supuestos muy fáciles de comparar, ¿no creen?)

La forma de graficar esta diferencia es a través de una formula muy simple, pero consistente, ya que no es necesario enredar el análisis con formulaciones que terminaran concluyendo lo mismo.

A continuación se presenta el modelo desarrollado:

(PSA – PSN) = MPRO

($288.000 – $135.000) = $153.000


Fuente: Superintendencia de Pensiones, Gobierno de Chile.  Cifras a Marzo del 2010.

Donde PSA es la pensión promedio que obtiene una persona que se jubilo con el Sistema Público de Pensiones y PSN representa a quien se jubilo con el Actual Sistema de Pensiones. Esta diferencia no es más que la Menor Pensión Real Obtenida (MPRO), entre los distintos sistema, la cual bordea en unos $153.000 en promedio, que representa un 113% menos de la pensión que hubiera recibido si no se hubiera cambiado de sistema al actual.

Si  multiplicamos todos los pensionados que ha generado el nuevo sistema de AFP (NP), por la menor pensión real obtenida (MPRO), nos encontramos sin dudas con una pérdida económica (PE) que ha generado el nuevo sistema y sin ninguna duda que detrás hay una gran pérdida social.

MPRO x NP = PE

$153.000 x 622.714 = $95.275.242.000

Entonces la pérdida económica para los afiliados por adoptar este nuevo sistema asciende a Noventa y Cinco Mil  doscientos setenta y cinco millones doscientos cuarenta y dos pesos o el equivalente a US 186.814.200.

Me surgen inmediatamente tres preguntas muy obvias: ¿quien perdió? , ¿Quién gano? y ¿quien lo permitió?

¿Quien perdió?
Está claro en qué posición se encuentran los pensionados de este país, pero me inquieta pensar si es sensato crear un sistema que genere solo pérdidas  a la  fuerza laboral de más de 44 años de vida laboral, que hoy debiera descansar por sus servicios prestados en el estado de chile. 

¿Quién gano?
Ganaron las empresas a las cuales le hemos entregado la confianza de “administrar” nuestros fondos para la vejez. Me quedaría tranquilo si solo tuvieran claro que es administrar, que es un fondo, que es pensión de vejez y por ultimo si tienen  claro que los fondos tienen su origen en los trabajadores.

¿Quién lo permitió?
Siempre me he preguntado si las AFP nos ven como clientes, ya que es un ejercicio muy complejo cuando las cotizaciones son obligatorias (cliente cautivo), pero retomando el tema que venimos desarrollando, muchos recuerdan que el traspaso al actual sistema fue muy inducido por los empleadores de ese entonces ¿por qué ejercer presión?  Si los clientes en forma natural están en la búsqueda permanente de los mejores servicios.
Sin duda que para autorizar un sistema de esta naturaleza,  involucro muchas personas de los más variados sectores, pero sobre todo permitir un sistema que se ha afirmado en la ignorancia de la gente, tal como lo muestra una encuesta realizada por la universidad de Chile, que muestra que un 90% de los encuestados no sabe cómo se calculan sus pensiones, lo más dramático es que más de un 70% no sabe cuánto le cobran por la administración de sus fondos y un 56% no sabe en qué AFP esta y solo un 5%  de los afiliados conocen los montos cobrados por las AFPs (fuente encuesta protección social año 2004).

Es acaso el mercado el que permite estos excesos, o es que las AFP no fueron diseñadas para generar riqueza a sus afiliados, serán estas funciones del estado que se las han entregado al mercado para que dichas empresas  funcionen con eficiencia y eficacia dentro un ambiente de competencia que hace en el largo plazo que ningún participante del mercado obtenga utilidades extra normales.

Si ha sido un institución del estado (ex – INP) el mayor generador de riqueza en este ámbito a sus afiliados,  podríamos estar frente a la caída del paradigma que “el estado no es eficiente en el uso de los recursos”.

Para finalizar tengo la plena certeza que respuestas y explicaciones pueden haber muchas, pero siempre estas se generan una vez ocurridos los hechos, la famosa prueba y error, que es un gran error, ya que el  trabajo es el factor productivo más importante de la economía y como tal hay que protegerlo, tanto cuando se encuentra en pleno ejercicio, como también cuando cesa en sus funciones.

“El actual sistema privado de pensiones solo contribuye a generar altos niveles de pobreza e indigencia en los adultos mayores, es decir en trabajadores experimentados.”
Qué vergüenza………………